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Un lujo que no nos podemos permitir

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

La primera impresión con la que debemos abrir esta edición no puede ser otra que la de satisfacción por la elección de Pau Roca para asumir la Dirección General de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Asiento que ocupará por primera vez en la historia un español y en cuyo proceso electoral se han evidenciado posiciones que iban más allá de lo estrictamente personal sobre la idoneidad de uno u otro candidato, poniendo de manifiesto dos posturas muy diferentes de concebir el sector vitivinícola mundial y a cuya armonización deberá dedicar una buena parte de sus esfuerzos el nuevo director general.

Felicidades pues al director general de la OIV in pectore y mucha suerte en esta etapa que confiemos resulte fructífera para el sector vitivinícola y ayude a consolidar el crecimiento del consumo en los nuevos mercados y recuperar una pequeña parte de lo perdido en los tradicionales.

Centrándonos en la actualidad más inmediata debemos decir que los datos publicados por el FEGA relacionados con el Programa Nacional de Apoyo (PASVE) del ejercicio 2018 (16 octubre 2017 a 15 octubre 2018) no pueden ser más lamentables. Pues si admisible podría resultar que no se gastaran todos los fondos asignados en un ejercicio; difícilmente es comprensible en un país en el que el valor de sus productos se sitúa a la cola de todos los grandes países productores y en el que campañas como la 2017/18 han evidenciado la incapacidad de aprovechar las oportunidades que ofrecen las oscilaciones de las cosechas.

A continuación, información para suscriptores.

Mercados 19-12-18

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 05-12-18

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 28-11-18

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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La transformación digital de Pago de Carraovejas, caso de éxito y de inspiración para futuros directivos

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Pago de Carraovejas ha sido analizado como caso de éxito por la prestigiosa escuela de negocios IE Business School gracias a su modelo de transformación digital. Concretamente, bajo el título ‘Pago de Carraovejas: technology transformation’ los alumnos del ‘Master in Management (MIM), Digital Business Speciality’ del Instituto de Empresa estudiarán cómo la bodega ha resuelto el reto de gestionar un proceso de digitalización en un sector históricamente tradicional como es el agroalimentario.

El profesor Ricardo Pérez en colaboración con Pedro Ruiz, director general de la bodega, y Álvaro Arranz, el director de Sistemas, han sido los encargados de desarrollar un modelo que puede saltar de las aulas del Instituto de Empresa para llegar a las de Harvard, como es común en muchos de estos casos. Cabe resaltar que, además, Pago de Carraovejas repite como caso de éxito por esta misma institución ya que en el año 2014 la bodega fue seleccionada como ejemplo de modelo de Gestión Empresarial en un caso desarrollado por el profesor Manuel Bermejo.

Este proceso de transformación digital es una apuesta de la bodega que se remonta al año 2007 cuando Pedro Ruiz toma los mandos de Pago de Carraovejas. “Hemos entendido los avances tecnológicos y los procesos de transformación digital como un eje capital de crecimiento. El sector agroalimentario no debe vivir ajeno a la revolución digital y queremos ser un ejemplo de cómo incorporar estas herramientas a un sector considerado tradicional”.

Industria 4.0

La utilización de tecnología en la gestión de los datos e información de la empresa se ha completado con la aplicación de nuevas herramientas de digitalización, captación de datos y automatización de procesos de una manera integral; desde las labores en viticultura hasta los procesos en bodega o la propia trazabilidad del producto cuando abandona las instalaciones son algunas de las áreas en las que la digitalización ha transformado los procesos para generar una mayor eficiencia y eficacia.

Ya en el año 2015 la bodega apostó por la utilización de la tecnología para controlar el Índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) de sus cepas lo que permite entender mejor el estado fenológico, de crecimiento y evolución de sus plantas. Los vuelos regulares de drones, los sistemas de sensorización en el viñedo, la utilización de unidades de manejo diferenciadas o el control del estrés hídrico de las plantas, ayudan a una mejor toma de decisiones del equipo técnico en su día a día.

Las 15 estaciones de control diseminadas por la finca, configuran una red que transmite información en tiempo real a los responsables de viticultura y al director de Sistemas, Álvaro Arranz, quien destaca que “la utilización de la tecnología es fundamental para conocer a fondo lo que sucede en el viñedo y saber cómo mejorar los procesos en campo y en bodega”. Álvaro, que además acaba de finalizar el Executive Master en Industria 4.0 por la Cámara de Comercio de Valladolid, destaca que “estas herramientas nos ayudan a eliminar el factor del error humano y ayudan a tomar decisiones basadas en datos fehacientes y contrastados”.

Otra de las áreas de digitalización en bodega tiene que ver con la trazabilidad del vino en toda la cadena de valor: desde los sistemas de fermentación hasta el paso del vino a la botella y su llegada al consumidor final. En este caso, la bodega utiliza el reconocimiento de imagen y la lectura de cada botella para conocer en todo momento en qué caja, pallet y envío se distribuye cada botella y garantizar que el producto viaja en condiciones óptimas para el consumidor.

Nuevos retos

Los principales retos a los que se enfrenta la bodega consisten en trazar un mapa general para el desarrollo y explotación de todas estas nuevas tecnologías con el objetivo de aumentar la calidad en los procesos y, finalmente, en el producto terminado que recibe el cliente. Una rápida toma de decisiones, basada en la información obtenida en tiempo real, tanto en campo como en bodega y transporte, ayudará a mejorar dichos procesos.