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El vino español logra 67 medallas de oro en el Challenge International du Vin 2015

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Challenge International du Vin. (photo: )

Challenge International du Vin.

Palmarés completo de vinos españoles premiados en pdf adjunto.

Los vinos españoles presentados al certamen Challenge International du Vin 2015 regresaron con un palmarés total de 217 medallas. De ellas, 67 correspondieron a medallas de oro, 69 a la categoría de plata y 81 a la de bronce. Además, uno de los vinos premiados con medalla de oro, en concreto Pagos Reverón Blanco Joven Ecológico (D.O.P. Abona), de Bodega Reverón, mereció también uno de los premios especiales, el correspondiente al mejor vino bio.

El Challenge International du Vin 2015 se celebró del 10 al 11 de abril en Francia, organizado por CDV.

El Challenge International du Vin está organizado en forma de degustación abierta a todos los vinos preparados para su comercialización. En esta edición 2015, el jurado ha valorado más de 5.000 referencias procedentes de 38 países, degustadas por cerca de 800 profesionales y consumidores expertos. Está reconocido por la Comunidad Europea desde 1986 y se rige por las normas del Código Internacional de las Prácticas Enológicas de la Viña y del Vino.

El 4º Concurso Garnachas del Mundo se celebrará en Zaragoza el día 5 de febrero de 2016

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El cuarto Concurso Internacional Garnachas del Mundo se celebrará el próximo 5 de febrero de 2016 en el monasterio cisterciense de Veruela (Zaragoza), en la que será la primera ocasión en la que este certamen, puesto en marcha en 2013 por el Consejo Interprofesional de Vinos del Rosellón francés (CIVR), tenga lugar en España. El presiente de la Diputación de Zaragoza, Luis María Beamonte; el del C.R.D.O.P. Campo de Borja, Eduardo Ibáñez; y el del CIVR, Fabrice Rieu, presentaron recientemente esta cuarta edición. En ella, esperan volver a batir récords de participantes y superar los 600 vinos que se dieron cita en la pasada edición, celebrada en Perpiñán (Francia).

Impresiones sobre el 19º Berlin Wine Trophy

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Berlín es un lugar muy, muy frío a principios de Febrero, pero afortunadamente el Berlin Wine Trophy es un concurso cálido que se lleva a cabo en un cómodo hotel.

Solo unas palabras antes de empezar con el concurso. Como cada año, nos alojamos en el mismo hotel en el que se celebra el concurso, el Best Western en Borsigturm, un barrio al norte de Berlín. Es un hotel muy bien gestionado. Cuenta con ordenadores de libre acceso conectados a una impresora, ofrece café, té y chocolate caliente gratuitamente 24 horas al día y la comida, clásicamente alemana, es abundante, bien cocinada y con deliciosos guisos de lentejas y patatas. Las habitaciones son impecables, funcionales, tranquilas y muy bien atendidas, con una botella de agua mineral de cortesía cada día. Cuando uno está catando duro día tras día, estas pequeñas comodidades se vuelven muy importantes. Otro gesto de generosidad: yo llegué tarde tras un largo viaje, más tarde de las 23.00 horas, pero el buffet todavía permaneció abierto hasta la medianoche, lo que agradecí profundamente.

En 2014, más de 14.000 vinos fueron catados y puntuados en los concursos Berlin Wine Trophy, Portugal Wine Trophy y Asia Wine Trophy, todos bajo la bandera del Deutsche Wine Marketing (DWM).

La cata se prolongó durante cuatro días y este año logró un gran hito. Mientras que la mayoría de los concursos internacionales han visto como el número de muestras presentadas disminuía, el Berlin Trophy registró un incremento y batió su propio récord. Por primera vez se alcanzó el número de 5.000 vinos, lo que lo convierte en uno de los mayores concursos en el mundo (5.021 muestras para ser precisos).

Se siguieron las normas de la OIV y el representante de esta institución fue Dominique Foulon. Un concurso totalmente maduro en su 19 edición, que ha tardado algo más que otros en alcanzar la fama internacional y la reputación que merece, pero ahora lo ha logrado definitivamente. Ha ocupado su lugar por derecho propio entre los principales concursos de vino del mundo.

El Comité de Dirección estuvo compuesto por Edmund Diesler, Peter Scheib y Wolfgang Haupt; y Henk Gibramczik fue el responsable de la organización.

Algunas cifras: 5.021 muestras de 30 países para catar en cuatro días por parte de 151 catadores de 28 países, divididos en 25 jurados de 6 o 7 jueces cada uno. Los vinos se dividieron en 12 categorías y se empleó la ficha de cata de la OIV/UIO.

Se respetó un máximo de 18 vinos en cada ronda y los vinos se ordenaron en un estricto orden de contenido en azúcar. Con 82 puntos se lograba la medalla de plata, se necesitaban 85 para un oro y 92 para un gran oro. Tal y como recogen las normas de la OIV, solo el 30% de los vinos a concurso recibieron medalla y las puntuaciones más altas y más bajas se descartaron antes de hacer la media final.

Un aspecto inteligente y que podría ser adoptado por otros concursos fue que no solo se aplicó la regla del 30% sobre el total de las 5.021 muestras, sino que se aplicó a cada una de las 12 categorías. Esto impidió la habitual avalancha de medallas para los vinos dulces en los certámenes. La norma de la OIV señala que si un concurso lo desea puede aplicar normas más estrictas que las suyas.

Otra decisión muy cómoda fue que cada panel de cata era responsable de su propio ritmo y horario, salvo en la hora de comienzo. Pudo hacer pausas entre rondas y del tiempo que considerase. Pudo también para comer cuando quisiera, dejando más o menos vinos para catar tras la comida. Eso supuso, de hecho, que cada panel pudo catar a su velocidad y, en mi opinión, con la máxima concentración para una cata óptima.

En concreto, mi jurado fue el número 17 y mi presidente fue Klauss Hermann (Alemania). Había también un francés, una dama alsaciana, una dama búlgara con el impronunciable nombre de Snezhana Mutafchiyska, un italiano y yo mismo, ¡catando bajo bandera francesa!

Las mesas de cata fueron totalmente correctas. Mantelería blanca, escupideras negras, cuatro buenas copas, servilletas de papel, agua mineral, galletitas y un gran contenedor con todas las fichas de cata necesarias para los cuatro días de cata y copias adicionales.

El programa social incluyó dos eventos muy originales. El primero bajo el título “El estilo de vida coreano”, que consistió en una noche de karaoke en un inmenso local con un gigantesco bufet coreano, combinados, cócteles, vino y diversión. Tardamos un poco en animarnos, pero cuando lo hicimos la noche se volvió divertidísima y ruidosa. Los miembros coreanos de la fiesta fueron los mejores y demostraron sus habilidades con el karaoke. Cantaron con gusto y con voces muy agradables en ocasiones. Había muchos coreanos, pues la misma organización del Berlin Wine Trophy celebra un concurso en Corea y muchos de sus catadores fueron invitados a Berlín.

La segunda cita fue una visita nocturna al magnífico Jardín Botánico de Berlín. Inmenso y lleno de invernaderos. El evento se llamó “Música bajo palmeras” y “Palmen Sinfonie”. Teníamos libertad de ir de invernadero en invernadero y en cada uno de ellos había un grupo diferente tocando diversos estilos musicales. Música para todos. Una idea muy original que disfrutamos todos.

En resumen, este año volvió a ser un concurso de gran éxito. Es uno de los concursos más importantes, de mayor número de muestras y mejor organizados del circuito mundial. Se está haciendo más fuerte cada año que pasa y espero poder seguir su ritmo.

Traducción: Vicent Escamilla

Bta se denominará Alimentaria FoodTech para reforzar su posicionamiento internacional

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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El salón Bta despidió el pasado 24 de abril una exitosa edición que fue también la última en que se denominará Barcelona Tecnologías de la Alimentación. El salón recibió junto a Hispack la visita de cerca de 38.000 profesionales y contó con la participación de más de 570 empresas. Una vez concluida su edición 2015, la feria cambia de nombre en línea con la estrategia de posicionamiento de su organizador, Alimentaria Exhibitons. Así, Alimentaria FoodTech es la nueva marca para el salón que, una convocatoria más, ha vuelto a revalidar su condición de referente para el sector de tecnología y equipamiento para la industria alimentaria.

Alimentaria FoodTech capitaliza y refuerza la marca Alimentaria, actualmente principal activo de Alimentaria Exhibitions, empresa de Fira de Barcelona especializada en la organización internacional de salones vinculados a la industria alimentaria, la gastronomía, restauración y tecnologías de la alimentación. Además, esta acción de rebranding permitirá que Alimentaria FoodTech optimice el potencial de extensión internacional de la marca Alimentaria, ya sea en aquellos mercados en los que se ha implantado con éxito, como Portugal y México, o en otros países en los que la compañía detecte oportunidades de expansión.

De este modo, Alimentaria FoodTech podrá multiplicar sinergias con el resto de salones de la compañía y optimizar su posicionamiento internacional. Con esta nueva marca Alimentaria FoodTech "se pretende reforzar la proyección internacional del salón", afirma J. Antoni Valls, director general de Alimentaria Exhibitions.

Signos de reactivación

Hispack&Bta clausuraron el 24 de abril su tercera edición conjunta, confirmando un cambio de tendencia sectorial y económica que apunta ya a la recuperación. Ambos salones congregaron 1.250 empresas, un 6% más que en 2012, y alcanzaron una cifra de visitantes cercana a los 38.000 profesionales, un 8% por encima de las expectativas iniciales. Los expositores destacaron la calidad de los asistentes y el aumento de la internacionalidad, con la presencia de visitantes de 112 países, que suponen el 10,6% del total.

Llucià Casellas, presidente de Bta, remarcó que a diferencia de años anteriores, los visitantes han asistido a Bta con proyectos concretos de inversión, realizando visitas que se concretarán en operaciones comerciales.

La próxima edición Alimentaria FoodTech volverá junto a Hispack en 2018. El salón forma parte del portfolio de Alimentaria Exhibitions, responsable también de Alimentaria & Horexpo Lisboa, Alimentaria México, Barcelona Degusta y Alimentaria Barcelona, este último uno de los salones de alimentación y bebidas más importantes y reconocidos a escala internacional.

Efectos de la vendimia mecánica sobre la calidad de la uva

 Publicado el por Ana. M. Martín (colaborador), Jesús Lasheras (colaborador), Juan Manuel León (colaborador), Pilar Ramírez (colaborador)

Artículo con tablas en PDF adjunto.

La búsqueda de la máxima calidad de la uva, los vinos y demás productos enológicos, es uno de los principios del sector vitivinícola, pero nunca se ha de olvidar la rentabilidad y, por lo tanto, la viabilidad económica de las explotaciones.
El sector vitivinícola tiende a modernizarse, procurando hacer más eficiente el manejo del cultivo, buscando una gestión óptima de los recursos, reduciendo al máximo los insumos que incrementan su precio año tras año, como fertilizantes, fitosanitarios, combustibles o la mano de obra, y siempre procurando mejorar o mantener la calidad del producto final.
De todas las operaciones que se llevan a cabo a lo largo de una campaña en un viñedo, la recolección de la cosecha, junto con la poda son las que requieren más mano de obra y por consiguiente las más costosas. La mecanización de la vendimia sustituye un importante número de jornales por horas de trabajo de la vendimiadora mecánica.
La correcta utilización de la vendimiadora (Figura 1), implica un importante ahorro en los gastos de recogida, lo que supone un mayor margen de beneficio para el viticultor [1]. La vendimia mecanizada puede traducirse en un ahorro del 30% con respecto a la vendimia manual [2]. Gran parte del beneficio se deriva de poder cosechar en el momento óptimo de maduración de la uva, dada la elevada capacidad de trabajo de estas máquinas (una persona puede vendimiar unos 80-120 kg/hora, mientras que una vendimiadora autopropulsada bien regulada puede recoger 3.000-4.000 kg/hora [3]); de la mejora en la logística de entrada de uva en bodega, dado que el flujo de uva se hace más constante, así como la menor dependencia de la disponibilidad de mano de obra estacional [4].
Como principales inconvenientes de la vendimia bayas con la consiguiente liberación de mosto y también la presencia en la masa de vendimia de restos de la planta, como hojas y sarmientos, así como de otras impurezas. En el mosto liberado se pueden producir reacciones bioquímicas, enzimáticas, oxidación de compuestos fenólicos y crecimiento microbiano incontrolado que influyen negativamente en la calidad de los vinos elaborados con uva cosechada de forma mecánica.