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Familia Torres supera a Concha y Toro y a Penfolds como la marca de vinos más admirada en el mundo por segundo año consecutivo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Familia Torres es considerada la ‘Marca de vinos más admirada del mundo’ por los profesionales del sector, según acaba de publicar ‘Drinks International’ en su último número. La bodega familiar del Penedès ocupa la primera posición del ranking por segundo año consecutivo y sigue siendo la única bodega española y europea que ha conseguido liderar esta lista de 50 bodegas en sus siete ediciones. Le siguen este año la chilena Concha y Toro y la australiana Penfolds, que ocupan la segunda y tercera posición respectivamente.

El ranking ‘The World’s Most Admired Wine Brands’ se elabora a partir de encuestas realizadas a más de un centenar de profesionales (periodistas y escritores de vino, sumilleres, Masters of Wine…), a quienes se les pide que elijan las tres marcas de vino que más admiran atendiendo a aspectos como la calidad, autenticidad o presentación. La revista británica destaca, entre los muchos elogios a Familia Torres que dice haber recibido por parte de los votantes, los que hacen referencia a su compromiso medioambiental, inversión en I+D, tradición familiar o recuperación de variedades ancestrales.

El artículo también recoge algunos de los hitos conseguidos por los vinos de la Familia Torres en 2017 como el Premio Alimentos de España al Mejor Vino concedido por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio ambiente para Grans Muralles 2010, el International Cabernet Sauvignon Trophy conseguido por Mas La Plana 2012 en el International Wine Challenge, o el Priorat Red Trophy obtenido por Perpetual 2014 en el mismo certamen.

Estos tres vinos, junto a Milmanda y Reserva Real, los más preciados de la Familia Torres, han obtenido además una puntuación media por encima de los 94 puntos en las cinco principales guías vinícolas españolas 2018, destacando los 99 puntos de la Guía Gourmets para Grans Muralles 2011, o los 98 puntos que concede la Guía Proensa a Reserva Real 2011 y a  Milmanda 2014, un Chardonnay de la Conca de Barberà que está entre los mejores puntuados por las guías de referencia en España según Planeta Vino.

Según Miguel Torres Maczassek, quinta generación de la Familia Torres: “Este es un reconocimiento a la constancia, al trabajo bien hecho y al respeto por la tierra, que conseguimos gracias al esfuerzo y la implicación diaria de todos y cada uno de nuestros colaboradores”. 

Valtravieso Crianza 2015 recoge los frutos del trabajo bien hecho

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Valtravieso Crianza ha sido uno de los vinos que ha obtenido más galardones de la Ribera del Duero en su categoría durante 2017, y la añada 2015 vigente en el mercado está despertando mucho interés entre los profesionales del sector, como demuestra el flamante reconocimiento en el reciente Concurso Internacional de Vinos Bacchus, del que SeVi ya hizo público el palmarés (solo 13 vinos de la D.O.P. Ribera del Duero obtuvieron el oro, entre ellos, seis de la añada 2015 y únicamente cuatro de ellos con la categoría de crianza).

Un vino que destaca por su frescura y acidez natural, cuyas uvas vienen de la mejor selección de viñedos propios de altura de la Finca la Revilla donde se ubica la bodega a más de 900 metros de altitud, siendo uno de los viñedos más elevados de la Ribera del Duero, junto con las uvas procedentes de viticultores seleccionados de otras emblemáticas zonas de la Denominación de Origen, como Roa, Moradillo y La Aguilera.

Este premio se suma así a los reconocimientos que está teniendo Valtravieso Crianza en las últimas añadas, fruto de un trabajo exhaustivo de mejora en el viñedo y en la bodega, liderado por su director técnico, Ricardo Velasco.

Hispano-Suizas Quod Superius de 2006 a 2013, sin esconder cartas

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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El pasado 16 de febrero tuvimos la ocasión de comprobar el efecto del tiempo y el factor añada en el vino Quod Superius (D.O.P. Utiel-Requena), el vino top de la bodega Hispano Suizas, pensado como vino de guarda, enmarcada dentro del programa de catas de la Experiencia Verema en Valencia y dirigida por su director técnico, Pablo Ossorio, que ofreció un recorrido de todas las añadas en el mercado (desde 2006 a 2013), sin esconder ninguna carta, a pesar de que hay, entre ellas, añadas que fueron ciertamente complicadas.

Arrancamos la cata vertical con Quod Superius 2013 (30% Bobal, 30% Syrah y 40% Cabernet Franc y Merlot), con 30 meses en barrica. Presenta una buena capa granate con destellos rubíes. En nariz es intenso fresco y complejo con fruta roja madura, aromas especiados (pimienta negra y blanca), caja de puros y ligeros mentolados. Reitera su frescor en una boca bien estructurada, con agradables notas verdes equilibradas con tostados de la barrica. Recuerdo frutal, con tanino elegante y largo gracias a unos ricos amargos.

A continuación, la añada 2012, más mentolado y con una fruta roja y negra muy bien madurada. Agradables tostados y torrefactos propios de la crianza. Al oxigenar la copa aparecen las especias (pimienta, clavo) y un matiz trufado y ahumado que le aporta complejidad. Boca sólida y estructurada, con muy buena acidez, sabroso, y largo con recuerdos de cacao puro. Para seguirle la pista en unos años.

Pasamos a Quod Superius 2011, que muestra un color granate brillante con algún signo ya de cierta evolución. En nariz algún volátil que no molesta en excesos y un primer impacto especiado, que da paso a un abanico aromático complejo y profundo, con notas de regaliz, humos, tabaco, cacao y cueros ligeros con una fruta roja y negra en estado de compota. Elegante en boca, donde refuerza lo apreciado en nariz.

La añada 2010 presenta un coupage algo diferente (20% Bobal y el resto Syrah en su mayoría), de brillante color granate, con el ribete ya hacia tonos más atejados. Balsámicos y elegante, concentrado, con fruta negra y roja, ciruelas y cerezas en licor, en buen equilibrio con especias (clavo, comino) y un punto de flor seca. Muestra una boca fresca, con ricos ahumados y notas especiadas.

Quod Superius 2009 es fruto de una añada complicada. Rojo carrocería, con una nariz dominada por los aromas terciaros como el puro habano, las especias propias del vino que hemos visto en añadas anteriores, punto trufado y, por fin, la fruta en compota. La boca es fresca, con interesantes contrapuntos amargos y tostados. Equilibrado.

El 2008 estaba algo cerrado en el momento de la degustación, con unos balsámicos que predominaban en la nariz y ligeros volátiles. Al abrirse ofreció aromas de fruta seca como el orejón, junto con ricos ahumados y especias (comino y pimienta). Acidez medida en una boca elegante, amplia y sabrosa.

A continuación probamos Quod Superius 2007, de nuevo más secundarios y terciarios en forma de caramelo tostado, torrefactos y ahumados, y cierto perfil licoroso. Elegante boca con cierta frescor, sin la estructura de otras añadas.

Para cerrar con la añada 2006, la primera que salió al mercado (en 2009), color con tonalidades teja propio de los años. Sin el “físico” de sus hermanos más jóvenes, aún es muy cautivador. Perfumado con aromas ahumados, fruta seca, flor pasada, piel de cítricos y cierto carácter salino. En boca se muestra balsámico, con especias recién molidas (pimienta), ricos amargos y amable acidez. Sabroso y rico.

‘Sabe a uva. ¿A qué va a saber un Tinto Figuero?’

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

José María García repasó la trayectoria de la bodega. (photo: )

José María García repasó la trayectoria de la bodega.

Cuenta José María García (La Horra, 1936), alma páter de la bodega Tinto Figuero (D.O.P. Ribera del Duero) (que para alma máter ya está Milagros Figuero), que siempre que algún paisano le loa que sus vinos saben a uva, contesta con naturalidad: “¿Y a qué va a saber un Figuero?”. Se lo digo yo: sabe a familia, terruño y trabajo. Así quedó patente en el encuentro que la familia García-Figuero organizó el pasado 13 de marzo con la prensa especializada en Madrid para presentar las añadas en el mercado de sus vinos.

Arriesgada desde la convocatoria, pues hay que tener mucha confianza lo que haces como para presentar un menú maridado de vinos tintos de Ribera del Duero con la propuesta gastronómica de O’Pazo dominada por los productos del mar.

El próximo 4 de abril la bodega cumplirá 17 años. Tinto Figuero supuso hacer realidad el sueño de hacer un vino propio de las viñas que venía cultivando José María en La Horra (Burgos) desde que contaba con apenas 14 años de edad. No en balde, durante décadas las grandes bodegas de la Ribera del Duero se abastecieron de sus uvas y tiene la consideración de ser uno de los grandes viticultores de España. Sigue siendo un viticultor de los que mira todas las noches al cielo para ver si hay estrellas e intuir si hay alguna amenaza para el viñedo.

En la actualidad, la bodega Tinto Figuero gestiona 150 hectáreas en La Horra, “el pueblecillo que mayor concentración de uvas buenas tiene”, según relata, de las que 80 hectáreas son en propiedad (34 ha de viña vieja de entre 60 y 90 años). Siempre han creído en la Tempranillo/Tinta Fina y, de hecho el clon varietal de las viñas de la familia García-Figuero procede de cepas prefiloxéricas gracias a los religiosos franceses llegados a La Horra en 1908.

Mimos a las viñas y a su fruto. Vendimian todo a mano en canastos de castaño de hasta 12 kilos de capacidad (lo hacen las mismas familias desde hace 34 años), con selección tanto en campo, como en viña. Y, afortunadamente, sus hijos “han heredado sus tijeras de podar” y con ellas su pasión por la vitivinicultura.

Hablábamos antes de arriesgados (por poco usuales) maridajes, como gamba blanca de Huelva a la plancha o unas almejas de carril a la sartén con Figuero 4 2016, un vino de la categoría roble, con cuatro meses en barrica, goloso y aterciopelado; los bocaditos de merluza a la romana o unos chipirones de anzuelo en su tinta con Figuero 12 2015, un crianza con 12 meses, elegante, frutal, complejo, con estructura; un rodaballo salvaje a la plancha con el tinto Milagros de Figuero 2014, maduro, balsámico, mineral, denso y estructurado, puro terroir de La Horra, carnoso y largo. La carne no llegó hasta que apareció el steak tartar de solomillos de buey, que acompañó Figuero Noble 2012, profundo, con mucha complejidad y punta mineral, potente pero medido, con más de 15 años de vida por delante, seguro; y el solomillo de buey con Figuero 15 de la añada 2013, complejo, con notas de fruta bien madura, regaliz, especiado y sutilmente balsámico, sedoso y elegante en boca. Cerró el menú un rico postre de chocolate, maridado con Figuero Tinus 2012, perfecto baile de frutas confitadas, torrefactos y ahumados, con especias y amargos, tinta china. Equilibrio y elegancia.

Empleo de las TIC en viticultura

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Cada vez en mayor medida el viticultor actual incorpora las nuevas tecnologías como una herramienta más de su trabajo, una herramienta que le permite llevar adelante una viticultura de mayor precisión que redunda en una gestión más eficiente y sostenible de sus producciones. En este proceso trabaja desde 2014 Monet Viticultura con el objetivo de ofrecer al empresario vinícola una ayuda vital en su toma de decisiones informando a los viticultores en tiempo real de lo que ocurre en sus viñedos. Y es que cada vez son más las bodegas que tienen claro que el vino se hace en el viñedo por lo que se hace imprescindible conocer mejor sus características, zonificación, pluviometría e incidencia de enfermedades.

Monet Viticultura trabaja ya con una veintena de bodegas en diez denominaciones de origen españolas a las que ofrece información personalizada que les permite mejorar la calidad y la eficiencia de sus explotaciones. "La herramienta ofrece la valoración y la predicción del riesgo de que se produzca una enfermedad fúngica en el viñedo. Los algoritmos de valoración y predicción de enfermedades, desarrollados y validados por Monet, se alimentan de parámetros meteorológicos medidos en los puntos característicos del viñedo, el estado fenológico en el que se encuentra la vid y la predicción meteorológica a nivel de parcela. Toda esta información está a disposición del usuario, quien puede consultarla en cualquier lugar y en cualquier momento desde un teléfono móvil, un ordenador o una tablet", explica Débora Franco, que destaca que Monet Viticultura ofrece valoración y predicción del riesgo de mildiu, oídio, botritis y black rot.

Para cada una de estas enfermedades se evalúan tanto las condiciones climatológicas como fenológicas lo que permite conocer el grado de desarrollo de la enfermedad en cada una de las etapas del ciclo de vida del hongo y tomar la decisión de cuál es el mejor producto para aplicar en la lucha contra esta enfermedad.

Gracias a esta información, que el viticultor recibe diariamente a través de un informe por correo electrónico y que fácilmente puede consultar en cualquier momento e interpretar fácilmente a través de un código de colores tipo semáforo, el profesional puede conocer el nivel de riesgo en todo momento, lo que disminuye la incertidumbre inherente al trabajo en campo, permite realizar la aplicación de tratamientos fitosanitarios en el momento óptimo y justificar su aplicación conforme a los requerimientos de la legislación (RD 1311/2012).

Además permite optimizar el número de tratamientos fitosanitarios, lo que redunda en una optimización de costes, tanto humanos como económicos y medioambientales, y mejora la calidad sanitaria de la uva reduciendo el residuo químico.

La plataforma también incorpora información de los índices de vegetación del viñedo obtenidos a través del procesado de imágenes aéreas tomadas por satélites, avionetas o drones. Esta información permite zonificar el viñedo, conocer las diferencias de vigor, clorofila o eficiencia fotosintética en las distintas zonas de cada parcela y realizar clasificaciones de uva previas a vendimia, información que puede ser de gran interés para la gestión eficaz de la producción.